Resignación.

Trato de convencerme a mí mismo de que escribo sobre vos porque no quiero olvidarte, pero sé que es mentira. Escribo sobre vos porque sos lo único que fue mal en mi vida.

Además sé qué estas palabras no pueden ofenderte, porque si algo bueno tiene la muerte, es el silencio.

No sé si estás muerta Raquel, pero hace tiempo no te escucho.

Advertisements

kill me.

Bleed.

                          Bleed on me.

Spill your sadness on my white t-shirt

and try to clean it with your evil hands.

Hear me scream.

                                   Watch me cry.

Scream to me.

                                                                                                     Cry with me.

But don’t even try to wipe off my tears.

Kiss away the joy.

                                    Bring back the pain.

Cut me with flowers.

                                   Fix me with knifes.

Promise me forever

and leave me on my own between my sheets.

Tell me scary stories

but never ever turn the lights on.

 

Ahí donde no estás.

lo-que-se-ve

Hoy te vi. Te encontré en la delgada línea que separa lo que no sos y la página que sigue. Mi miraste con lástima, como si supieras que nunca voy a entender lo que tenes para explicarme.

– Sos tanto todo para tan poco tiempo- me dije . Y pensé que si el sol tuviese cara tendría la tuya y que yo sería la luna, imaginándote distante, casi irreal.

Ella no sonreía, así que vos tampoco. Tenían un vestido cuadrille de esos que nos obligan a llorarte con cada mantel, pero eso es culpa nuestra, porque vos siempre dijiste que estabas de paso.

Presté mucho atención a todos los detalles, los muebles del fondo, tu mirada, los papeles en el suelo… pero más que todo me sorprendió verte en blanco y negro, porque estoy acostumbrada a ver en sepia a los muertos.

La foto pertenece al libro "Lo que se ve" de Adriana Lestido. 
http://www.adrianalestido.com.ar/index.php

El día después.

Encontré esto en las notas de mi celular. Lo comparto porque creo que es mi mejor intento de describir lo que siento cuando no puedo pensar, cuando el mundo se hace chiquitito y me encierra la ansiedad. Espero que ayude a alguien a entender, o en el peor de los casos, que les guste.


Ayer fue de esos días, de los malos, en los que escucho muchas alarmas, risas y aspiradoras. Y me llené de escombros. Porque todo se sacude y caen planes, amigos, sonrisas.

Hoy voy a limpiarme la remera, a hacer volar el polvo de a poco, con soplidos desganados y a obligar mis ojos al agua fría. Voy a practicar frente al espejo y voy a llorar, porque nunca me sale. Frustrada, le voy a decir que estoy bien, resoplando lo suficiente como para evitar preguntas a futuro.

Pero todavía tengo polvo en la espalda. No lo veo, pero sé que está ahí. Y me duele. Y me desespero. Y grito. Y trato de limpiarlo de alguna forma. Y fallo.

Inhalo y exhalo.

Aprieto mi mano como si hubiese otra adentro.

Lloro.

Me seco las lagrimas.

Grito.

Les grito.

Me grito. 

Inhalo y exhalo, y el resto del día empieza a ser normal.

No sé bien cuando me animo a pasar frente al espejo, pero paso. Y me veo la espalda pulcra. Y sonrío porque ahora sé que nunca hubo nada ahí.

La primera vez.

Siento la necesidad de escribir esto para recordar la fragilidad humana, pero también la sobre-valoración de las emociones que en el mejor de los casos terminaran en papel y no olvidadas bajo tierra oliendo la esperanza de las flores marchitas.

Fue un miércoles por la tarde, Raquel, cuando resignado a la naturaleza mediocre del momento volvía caminando al departamento de la calle corrientes que te vi.

El día que te vayas.

Anochece, los artistas se regocijan en las miradas vacías de los transeúntes que ya ni levantan los pies al caminar, y yo te miro. Te miro, Raquel, porque esa sonrisa esconde algo y también porque me gustaría poder sacarte mil fotos y guardarlas hasta el día que te vayas. Y quemarlas, una por una, después del alba, recordándome a mí mismo que al amor lo inventó un poeta.

If you were a grape, what color grape would you be?

If you were a grape,

what color grape would you be?

Would you be sweet, sedless and green?

Or would your red-wine-bitterness rip my heart out

and leave it at the front door?

 

If you panic and paint yourself  green

I’ll be crying every night, trying to remember his smile

If you panic and paint yourself  green

The kitchen will drown in screams again.

 

And I know that you don’t want to invade yourself

with the evil that comes with the red

But quiet is all I want

Even if that means death.

 

Please don’t listen to me

After all

I’m young

I’m scared

And I need to heal

But so does he.